Te acompaño en tu Paz

 Hace poco tiempo mi Padre transcendió el cuerpo y ahora se encuentra en donde siempre debió estar, en el contacto eterno con su Ser. Su cuerpo dejo de estar entre nosotros para estar dentro de cada uno de nosotros, su esposa, sus hijos y toda la gente que tuvo la experiencia de compartir con una persona, (que no es por que yo sea su hijo, sino que así lo apreciaba mucha gente), de una valía extraordinaria, un hombre centrado y que apreciaba mucho su familia.

Pero no es de eso que quiero hablarles, sino de la costumbre que tenemos de decir algunas cosas que aprendemos en casa o en sociedad y que no solo decimos, sino que nos convencemos y actuamos en consecuencia. Una de ellas es una expresión que escuche en ese trance de la partida física de mi Padre y es: Te acompaño en tu dolor.

¿La vida es eterna?

Y no es que la desaparición del cuerpo físico de mi Padre y el hecho de que en experiencia corpórea ya no vaya a disfrutar más de sus enseñanzas y el ejemplo que significaba su comportamiento para mí, no sería una experiencia dolorosa. Sin embargo, debido a mi creencia firme de que el Ser esta mucho más allá de la dimensión física y que el seguirá vivo para mí, entonces el dolor no es más que una circunstancia efímera y superficial.

Analizando esta expresión desde un punto de vista más centrado pienso que no es mas que una forma de mostrar mi propia vulnerabilidad al dolor, que yo mismo podría sentir ante la ilusión de la perdida de un ser allegado. Y sí, la ilusión de la perdida, pues sí, según mi punto de vista la experiencia física es solo una dimensión del ser que vivimos en este mundo, el Ser transciende y vive eternamente por lo tanto la pérdida es ilusoria. Lo que perdemos es la sensación física, y lo veo básicamente desde mi mismo. ¿Qué va a pasar con mi rutina de vida sin ti? ¿Cómo voy a sentirme valioso con respecto a tener a mi Padre para cuidarlo? Y así muchas reflexiones que están basados más en mí mismo, más en mi proyección de la rutina y lo que estoy acostumbrado a sentir que en aquel que se fue de este plano.

Pero… ¿qué pasa si de verdad acepto que la vida del cuerpo es efímera y que el Ser dura para siempre.? ¿Que el cuerpo es el que siente el placer, sensaciones positivas y en contraposición siente el dolor y las aflicciones? ¿Que solo cuando me acuerdo de la Paz eterna que experimenta mi ser, vivo plenamente en mí y transciendo este cuerpo?

 

Pues entiendo que de verdad lo que quiero compartir es mi Paz… ni el dolor ni la felicidad, pues ellas son pasajeras y volátiles… lo que de verdad quiero compartir honestamente es mi Paz.

Pues hoy te invito con amor y entusiasmo a empezar este nuevo proyecto, a compartir aquello que de verdad es importante, aquello que me libera de muchos pensamientos limitantes y de supuestos sueños, que más que alegría nos angustian y atrapan en modelos sociales que ni siquiera sabemos por qué compartimos.

 

No es la Paz de los muertos, que nos venden que solo después de esta experiencia es que vas a tener paz, y por eso pasas una vida acelerada y sin descanso. No es la paz de los Domingos en la Iglesia y que compartes efímeramente desde y para afuera de ti.

 

El concepto de paz esta tan distorsionado como el de las emociones como el dolor y ponen su existencia fuera del alcance de nosotros, pues supuestamente se generan y se experimentan desde estímulos externos que están fuera de nuestro control.

 

La paz amigos proviene exactamente del mismo sitio que el dolor. Del mismo sitio que la alegría y la tristeza. Y no es mas que desde nosotros mismos.

 

Imaginemos la postal:  La orilla de una paradisíaca playa caribeña, de arenas blancas, agua cristalina y cálida, hermosas palmeras y el sonido calmo de las olas llegando mansamente a la orilla, la sensación del sol caliente en la piel y una bebida refrescante en sus manos. Muchos podrían indicar que sienten paz por causa de esta descripción. Pero aquel que recientemente vivió un naufragio y paso varios días sufriendo la soledad y las inclemencias del ambiente en este tipo de ambiente, podría muy bien recordar un gran miedo al escuchar o leer esta descripción y volver a sentir la misma angustia. Y la diferencia está solo en un sitio… y no es la playa por que es la misma… esta en la mente que percibe una realidad neutra y decide recordar y vivir lo que está acostumbrado a experimentar.

 

Yo decido vivir y experimentar la serenidad, la calma y la paz en mi vida. Ese es mi mayor objetivo y no es negociable, más por el contrario decido compartirlo y hacerte recordad que lo que Dios quiere para ti es que vivas esa tranquilidad, Solo tu mente es el obstáculo, solo tu decides distinto. Yo hoy quiero iniciar esta forma de vida y no solo para mi sino para todos y por eso:  Te acompaño en tu Paz.

Por Luis Alejandro Chacín Delgado

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