La luz de Dios está en ti

A veces tenemos dificultad para vernos como la expresión de Dios. La luz de esa Inteligencia Infinita reside en cada uno de nosotros, bien sea que lo creamos o no. Así que sigue leyendo, que te cuento cómo activarla y para qué te sirve.

 

¿A qué me refiero con la luz de Dios?

Cada uno de nosotros ha construido una imagen que describe a Dios. Dependiendo de la religión en la que hayas crecido, puedes entonces tener determinados adjetivos.

En mi caso me he salido de la idea Católica para crear mi propia imagen de Dios. Y cuando me refiero a Su luz, hablo de todos esos maravillosos atributos como: poderoso, amoroso, compasivo, sabio. Por otra parte, he dejado de verlo con el género masculino y te invito a que si eres mujer lo hagas también. ¿Por qué? Pues porque te es más difícil ver esa luz de Dios en ti si lo ves como hombre y tú eres mujer. Entonces también veo a Dios como generosa, buena, intuitiva, próspera.

Entonces, si esa luz reside en mí, también todos esos atributos y así aún cuando no lo experimente así todo el tiempo, tengo la capacidad de actuar a la altura de esas características.

 

¿Cómo crees que te relacionarías con los demás si fueses Dios?

Esta puede lucirte una pregunta un poco loca, pero creo que mucho de la desdicha que puede haber en nuestras vidas viene de la calidad de nuestras relaciones. Y con frecuencia cuando hay conflicto y dificultad, le atribuimos a la otra persona el peso de lo sucedido. “Es que ella hizo esto o aquello” y allí nos enfrascamos en las razones que justifican nuestras reacciones, que en muchos casos desde el dolor pueden ser ofensas, o asperezas.

Ahora, si te imaginas a Dios, y tal vez Jesús puede ser una referencia más cercana, ¿lo ves peleando con la gente, defendiéndose de alguna palabra o accionar del otro? La expresión de Dios es el amor y por ello decide perdonar, olvidar, soltar y no engancharse.

 

Yo soy una expresión de Dios, 7mo. punto del Proyecto Integral de Autoestima (PIA).

Este punto me encanta, porque nos lleva a conectar con lo que verdaderamente somos. De acuerdo a este modelo (que hemos estado revisando durante varios artículos) la invitación es a que te des cuenta que la luz de Dios reside en ti. Que eres tú quien primero debe creerlo y luego hacer uso de ella.

Imagina que tuvieras un músculo que no ejercitas mucho, este con el tiempo se va debilitando. Pues lo bueno de esta luz que reside en nosotros es que es como el músculo, no desaparece y sólo tienes que decidir empezar a usarlo, para que se tonifique.

Y ¿Cómo lo utilizo? Cuando dejas de juzgarte, pelearte contigo, cuando eliges la paz por encima de las ideas. También ocurre cuando no te menosprecias, ni lo haces con otro, incluso si esta persona piensa distinto a ti.

A veces no nos sentimos verdaderamente como una expresión de esa luz divina. Y ese es el desafío, recordarnos, que aunque hoy no nos veamos o no estemos actuando a la altura de Dios, seguimos siendo chispas divinas. Te recuerdo que en este modelo, el desafío es el reto que hay detrás de cada acción que sugiere cada uno de estos 10 puntos de luz que componen el PIA

 

Tips para manifestar la luz de Dios en ti.

Tengo una rutina en las mañanas al despertarme: hago mis oraciones, a veces medito y luego cierro con 5 minutos de visualización donde me digo: Yo soy Dios. Entonces desde esa energía y el sentimiento de certeza de mi poder creador, me imagino logrando un objetivo personal. Puede ser una cantidad determinada de participantes en un curso, un viaje que quiero hacer, cualquier cosa material. Siento que yo soy Dios y manifiesto aquello que quiero para mí.

Otro caso donde uso esa luz divina, es cuando tengo algún conflicto, bien sea interno o con alguna persona. Te doy un ejemplo, a veces, cuando me encuentro juzgando a mamá, tengo un diálogo conmigo misma, con el Dios que reside en mí y le digo: “ayúdame a mirarla con Tus ojos, con Tu compasión.” Y si enfrento algún desafío en alguna relación, aunque a veces mi reacción instantánea sea querer defenderme, me pregunto ¿Qué haría Dios en mi lugar? No siempre me agrada la respuesta. El ego se resiste e insiste en tener la razón, pero precisamente ese punto de consciencia que es Dios en mí, me lleva a encontrar otro camino, otra respuesta y con frecuencia un punto de unión con la otra persona.

La maravilla de este modelo del que he estado compartiendo, es que es una guía, que te va llevando a amarte más y a amar también al prójimo. A tomar decisiones más conscientes, que llenen tu vida y relaciones de paz y armonía. Esto definitivamente no ocurrirá de la noche a la mañana, pero un día a la vez puedes ir cambiando y tomando decisiones que hagan que tu vida sea como la quieres. Creo que con cada capítulo de este seriado, te das cuenta que, a pesar de lo que pueda estar ocurriendo a tu alrededor, en definitiva está en tus manos cómo quieres comportarte. Así que vamos querido lector, esta vida es un hermoso regalo y tenemos que aprender a vivirla de la mejor manera. Bendiciones para ti.

 

Nota: Para artículos sobre este y otros temas de la misma autora, también puedes visitar https://carlaacebeydesanchez.com

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