Deja salir a tu niño interior

Hay una parte de nosotros de la que a veces no estamos conscientes. Se llama nuestro niño interior. En un mundo que demanda tanto de nosotros como adultos, es preciso darle rienda suelta a ese niño interior para traer alegría, creatividad y pasión a nuestras vidas. Aquí te dejo mis recomendaciones.

 

¿Qué es el niño interior?

El niño interior es una parte de nuestro yo, está en nuestra psique. Esta parte de nosotros está condicionada por los eventos que vivimos en nuestra infancia, tanto los gratos recuerdos como los traumas y las heridas.

Para ser personas más felices, necesitamos darle cabida a ese niño que está en nuestro interior. Así, se activarán las características propias de un niño, como son: la creatividad, la imaginación y la alegría.

Aunque ahora seamos adultos, llenos de compromisos, responsabilidades y tareas que atender, es preciso activar a ese niño. Si esta idea es nueva para ti, te estaré dejando recomendaciones que te ayudarán.

 

¿Cómo activar el niño interior?

Si tienes hijos pequeños, te será fácil hacerlo porque en el juego con ellos ya estás dejando que tu niño interior salga. Así que cuando corras en el jardín, inventes un cuento, o bailes con ellos, ya estás dándole espacio a que surja esa parte de ti. En este caso mi única sugerencia es que cuando vayas a hacer esta actividad, pienses en el niño o la niña que fuiste. Al recordarle, dile mentalmente: esto es para ti mi amor. Además, si por ejemplo recuerdas que de niña o niño te tenían un apodo cariñoso, algo que sea un buen recuerdo para ti, puedes llamarle de esa manera. Así harás la diferencia en tu interior de cuando conectas con tu niño o con tu parte adulta.

En mi caso, mi hijo ya es grande, pero estoy tan clara de la importancia de ese niño interior, que la niña en casa soy yo, en muchos momentos. Me encanta poner música, bailar, incluso mientras estoy cocinando. Y con frecuencia al darme esos espacios me digo: ¡esto es para ti Carlita querida!

Además, si tienes una mascota, puede ser un aliado perfecto para activar esa parte de ti. En mi caso, adoro sacar a Charly -mi amado perro- bien sea a pasear en un parque o a jugar con alguna de sus pelotas. Hay risa y disfrute.

Además, cuando se celebra el día del niño, hacemos una reunión en familia. Ya no nos quedan tantos niños por festejar, pero o nos hacemos regalos, o hacemos un juego, o nos comemos un helado, algo que nos recuerde esa parte de nosotros que aún está allí, pidiendo nuestro amor, cuidado y atención.

Si tienes consciencia de ti, cuando haces cualquiera de las actividades que te acabo de sugerir, te darás cuenta que tu felicidad aumenta, que tu energía, aunque sutil, mejora. Se siente sabroso en el cuerpo atender a ese niño interior.

 

El niño interior en las relaciones de pareja.

Algo que adoro de mi esposo es su buen sentido del humor. Río mucho a su lado y son muchas las noches que me hace cosquillas antes de dormir. Terminar el día con una risa, obviamente nos alegra, pero además nos acerca y nos relaja.

Así que, por experiencia sé que avivar el niño interior en una relación amorosa trae muchos beneficios. Puedes estar mejor preparado para cuando vengan desafíos, que seguro vendrán pues esa es la aventura de la vida. Y en un mundo que demanda tanto de nosotros, donde a veces tenemos tantas responsabilidades y personas a las que atender, dejar a un lado la seriedad y darle espacio a la espontaneidad y al gozo es fantástico.

Por otra parte, dejar que el niño interior surja en un encuentro sexual es maravilloso, porque le damos espacio al juego, a la imaginación y al disfrute. A veces incluso en estos encuentros íntimos, estamos más en la posición de cumplir o de hacerlo bien en lugar de dejar que la parte más espontánea y juguetona de nosotros se active. Así que aprovecha estos momentos y en lugar de darle espacio a tu mente crítica, hazle caso al niño o niña que habita en ti.

 

El niño interior herido.

En mucho de mi trabajo como terapeuta y conferencista ayudo a sanar el niño interior, que tiene heridas y que tal vez se sigue sintiendo abandonado o maltratado como ocurrió en la infancia. Es un camino importante a recorrer pues en muchos casos, ese niño herido es quien sabotea las relaciones, saliendo como un niño en berrinche y actuando desproporcionada e irracionalmente.

Hay mucho que hablar al respecto, sólo que mi enfoque en este artículo es más bien para que: tengas consciencia de esa parte de ti y conectes con ella. Eso es básico.

Entonces, si este tema llamó tu atención te dejo una tarea: elige algunas actividades que crees le gustaría a tu niño interior. Si te gusta el ejercicio o una caminata al aire libre, al estar haciéndola, evoca a ese niño o niña que fuiste. Si tienes el sobrenombre cariñoso del que te hablé, llámale con ese nombre. Dile: aquí estoy para ti y para que disfrutemos. Haz esa caminata o ejercicio, no para hacerlo bien, perder peso o ganar músculo. Es sólo para el disfrute.

Te sentirás más completa(o) cuando le hayas dado el lugar que le corresponde a esa parte de ti. Vamos, sonríele a tu niño :).

 

Nota: Para artículos sobre este y otros temas de la misma autora, también puedes visitar https://carlaacebeydesanchez.com

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